Azángaro saluda al Cuarteto Cusco criollo en sus bodas de oro



Escribe: Aureliano Turpo Choquehuanca - E-Mail: turaschay@yahoo.com | Cultural - 14 mar 2010

¡¡AZÁNGARO, AZÁNGARO!!

Son palabras que retumban en el altiplano, tutelado por el Apu Chok`echambi, el Callejón de Rosaspata tierra solariega de la familia Turpo Choquehuanca, descendientes de la estirpe de los héroes de la resistencia anticolonial española, los Mango Turpo y del ilustre Amauta José Domingo Choquehuanca y Bejar. La historia y la cultura de la heroica tierra de los aswan k`aris cada día que pasa se agiganta, no solamente por haber sido la Segunda Capital de la Civilización Comunitaria de Ayllus del Tawantinsuyu, como lo proclamo Don Diego Cristóbal Tupak Amaru en 1781, si no porque representa la cuna de grandes prohombres en el arte, la música, la literatura, la política, el periodismo y otros saberes y conocimientos que le dieron esplendor y presencia cultural nacional durante el siglo XIX Y XX.

Es oportuno hacer una breve referencia a la obra del paisano René Calsín Anco, Historia de Azángaro, en el que reseña con bastante pulcritud intelectual los distintos períodos por la que atraviesa el desarrollo socio-económico, político-cultural de los florecimientos regionales de las distintas expresiones étnico-culturales del Kollasuyu. Don René nos refiere hechos históricos que denotan la bravura del aswan k`ari, que no doblegó su fuerza para lograr su objetivo estratégico, como lo demostró en la época colonial que dio y da luces para continuar con la ansiada autodeterminación de los pueblos y naciones kechuas, aymaras y amazonenses del Kollasuyu tawantinsuyano

Azángaro cobijó en su seno a personalidades de trascendencia histórica, política y cultural, desde la época de los florecimientos culturales regionales hasta los inicios del tercer milenio (s. XIII – s. XXI ), como Pedro Willka Apaza, Ezequiel Urviola, Teniente Coronel Manuel E. Rosello, Dr. José Domingo Choquehuanca, José de Sata y Bussi, José Luis Quiñones, Lisandro Luna, Dr. Manuel Núñez Butrón, Julia Honorata Paredes, Honorata Choquehuanca Huarank`a, Abraham Calle Zúñiga, León Cárdenas Garrido, Ignacio Turpo Quispe, Julio Castillo Enríquez, Francisco Choquehuanca, Jesús Calle, César Carrera, Belarmino Mamani Mendoza y a muchos otros que llegaron a esta tierra prócer; mostrándose al mismo tiempo hospitalario con todo aquel ser humano que osó llegar a estas tierra del excelente queso de paria y la lana de oveja que se exportaba a Inglaterra durante la década de 1950 y 60 del siglo pasado.

Ahora bien, una de las facetas artísticas cultivadas en la tierra de los aswan k`aris es la música, la danza y el canto que tuvo excelentes exponentes de tan exquisita melodía, como es el caso de Pompeo Aragón, quién en sus noches de bohemia compuso la canción, AZANGARINA CHOLADA, que llena de orgullo a todos los hijos de esta tierra heroica y rebelde por todos los tiempos. Otro de los grandes quijotes del arte musical azangarino, fue el inolvidable maestro de maestro, Don Juan Manuel Talavera, que en su entrañable amor por la tierra propuso los símbolos de la provincia, componiendo el himno y diseñando el escudo, no habiendo sido tomado en cuenta por las autoridades de la década del 80 del siglo pasado. ¡¡Lamentable hecho, que esperamos sea reparado!! .

Azángaro, tierra prócer, como dicen sus hijos con sumo orgullo, sobre todo, con plena pertenencia territorial, identidad cultural y personalidad etnohistórica que le define su rebeldía por la justicia social y la definitiva liberación y autodeterminación política para su desarrollo industrial agropecuario, que hoy se ve rezagado por las malas autoridades que buscan no el bienestar del pueblos azangarino, sino pequeños intereses mezquinos que no ven el futuro provisor de este pueblo aguerrido y laborioso. El abandono en que se encuentra, no permite que sus riquezas turísticas sean el atractivo de propios y extraños, pues, la existencia de sus centros arqueológicos ancestrales, sus monumentos coloniales como el Templo de Oro (1572-1642), sabiamente reseñado por Lisandro Luna, hoy se ve totalmente abandonado, como diría un parroquiano, la iglesia esta sin cura y su torre de barro milenario por los suelos y su campana Mariangola venida desde España, por encargo de Diego Choquehuanca, ARRINCONADA COMO TRASTO VIEJO.

El Templo de Oro es una reliquia invalorable, pues, los lienzos de pintura del arte eclesial, que revisten sus paredes interiores de barro son realmente sorprendentes, que en tiempo de los padres Merynoles se supo conservar y exponer su majestuosidad que iba acompañado de la religiosidad del pueblo de esas épocas, como no recordar las festividades del 15 de agosto, de navidad, de Semana Santa, donde se exhibían los copones de oro y plata, el ajuar precioso que la Virgen de la Asunción había recibido de sus feligreses; que bien podríamos decir, que fueron las épocas de la edad de oro de Azángaro.

Azángaro fue propuesto para ser una prelatura en tiempos del Obispo Julio Gonzáles Ruiz, y el candidato a ocupar ese obispado fue el Reverendo Padre Hernán Llerena Becerra, sin embargo, la cucufatería conservadora de Puno impidió que se haga realidad la prelatura obispal de Azángaro, aduciendo que el mencionado candidato era hijo natural, ¡que ironía de la historia! El Inka Atawallpa fue también sentenciado a morir por ser hijo natural en épocas de intolerancia genocida colonial española.

Como se comprenderá, la tierra prócer de los Choquehuanca, de los Maita, de los Willka, los K`opacondoris, los Turpos, los Mangos y otras familiar de estirpe ancestral fue y seguirá siendo heroica, hospitalaria y almácigo de grandes exponentes de la pintura, la música, la poesía y el deporte como se puede leer en el libro, Literatura Azangarina, escrito por varios autores de la provincia de los aswan k`aris. . Esta tierra de los ASWAN K`ARIS acogió (1960) en su regazo milenario al gran maestro TORIBIO CÁRDENAS ALAVARADO, como docente del Colegio Nacional Mixto Pedro Willka Apaza, en el área de Educación Artística, exponiendo sus grandes dotes de compositor, músico y cantor, convirtiendo los sábados artísticos del colegio en verdaderos escenarios de arte y cultura de los jóvenes y señoritas vilcapacinas, que engalanaba cada fecha cívica e histórica nacional.

Don Toribio Cárdenas Alvarado, muy rápidamente supo hacerse querer y respetar por sus grandes dotes de exponente del arte, junto a su señora esposa Kusi K`oyllor, mujer de exquisita voz de soprana que lo acompañaba y es gracias a ellos que Azángaro llega al acetato para hacer oír aquellas canciones que brotan de las entrañas de la Madre Tierra, así Rosita Clavelina, Azangarina Cholada, Sollocota y otras canciones azangarinas se escucharan en las distintas emisoras locales, regionales, nacionales e internacionales. Los 50 años de vida artística del Cuarteto Cusco Criollo es digno de aplaudirlo y augurarle los parabienes de muchos éxitos por generaciones, pues, la expresión del sentimiento cusqueño no es otra cosa que la viva expresión de nuestros aravikus, nuestros raymis ancestrales que vivifican la milenaria expresión cultural tawantinsuyana, que nos invita a no desmayar en su revalorización histórica y política del siglo XXI.

AZÁNGARO, le debe a Don Toribio Cárdenas Alvarado, fundador del Cuarteto Cusco Criollo, un justo homenaje por sus Bodas de Plata, sobre todo, por haber permitido que el Centro Musical Azángaro (1973) se haya animado a grabar su acetato para la posteridad, como también ha permitido a los jóvenes artistas del grupo Asociación de Arte Azángaro y muchos otros que ya han llevado la música azangarina a la pantalla chica, mediante los videos musicales que resuenan con tanta algarabía y sentimiento de cholo bandido, lazo y seguro.

Desde estas páginas del Diario Los Andes, hago extensiva mi congratulación por las Bodas de Oro que cumple (1958-2008), el Cuarteto Cusco Criollo y un sincero agradecimiento a mi maestro Don Toribio Cárdenas Alvarado, que supo transmitirme los nobles sentimientos a la tierra querida Azángaro, en las aulas del Glorioso Colegio Nacional Mixto Pedro Willka Apaza. Colegio que mereció un justo homenaje de parte de Don Toribio, en su aniversario del 20 de Mayo, con el Himno al Colegio y otras canciones como aquella de “Salgan muchachos a sus balcones, que vilcapacinos verán pasar, verán pasar…” o aquella otra que decía “Upa, upa, upa papá, vilcapaza es el papá”. Son recuerdos de juventud vilcapacina, que seguramente esta en todos quienes hemos pasado por las aulas del colegio y por las clases de Educación Artística.

¡¡KAUSACHUN CUARTETO CUSCO CRIOLLO!!..., HATUN KAUSAYPAQ, LLAQTANCHISPAQ KUSIKUYNINPAQ, KAY ILLIMANI KOLLASUYU MARKA LLAQTAMANTA PACHA.



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