Pasos de niña valerosa



Escribe: :: MIRIAM HUARACHI OLARTE | Cultural - 05 ago 2010

A quién no le ha causado una inmensa tristeza ver trabajar a niños ya sea cantando en las calles u ofreciendo caramelos a altas horas de la noche expuestos a múltiples peligros. Trabajo que a su edad no deberían hacer. Pero ellos lo hacen para sobrevivir.

Todavía queda gravada en mi mente el rostro de aquella niña de siete años que vendía caramelos en un restaurante donde me aprestaba a ingerir una suculenta y enorme milanesa de pollo. Esa noche tenía mucha hambre, pero al ver a la niña ingeniarse para vender sus caramelos, les confieso perdí el apetito. Fue una noche frígida de mediados de Julio.

En realidad, fue ese rostro de una niña indefensa que trataba de ganarse la vida, la que me conmovió, tanto así que un 23 de julio por la noche, salí a palpar esa cruda y amarga realidad junto a ella.

Siete de la noche. Yo me encontraba en el parque Pino soportando el intenso frío, mientras esperaba a la niña del restaurante a quien la llamaré “María”. Pasó unos 15 minutos, y vi a la niña con su cajita de caramelos, lista para ganarse la vida, para ayudar a su madre y a sus cuatro hermanitos.

Cuando caminábamos por las calles en esa gélida noche, me ponía a pensar, cuántos niños que viven en pobreza y extrema pobreza subsisten en la región Puno, sabiendo que la pobreza es de 67.2% y la extrema pobreza es de 39% en nuestra región, que muchos de estos niños tienen que dejar de estudiar para trabajar, a veces de día o de noche, sólo para ganarse el pan de cada día.

Cuanto tiritaba de frío a pesar de estar bien abrigada observaba atentamente cada detalle. En comparación a María que sólo tenía puesto una chompa y parecía no sentir el intenso frío. Sé que no le protegía del frío. Llevaba unos zapatos muy desgastados, pero a ella parecía no interesarle porque estaba más preocupada en vender sus caramelos.

APRENDIENDO A VENDER
El tiempo transcurría y buscábamos locales que nos permitiesen vender nuestros productos y entramos a un “chifa” ubicado en el centro de la ciudad, para que pueda vender sus caramelos “Clorets” a un nuevo sol. Se visualizaba que varias personas simplemente miraban a María como si fuese una mendiga más, otros se compadecían con ella alcanzándole un sencillo sin recibir el producto. Fueron pocos los que le compraron sus “Clorets”. Es así que empieza nuestro itinerario con María en el reino del frío del altiplano a 3810 m.s.n.m.
Entramos a varios establecimientos de comida, como pollerías, “chifas”, restaurantes, establecimientos de comidas rápidas y, es triste cerciorarse la realidad que enfrentaba en cada lugar, pues después de haber caminado y entrado a muchos lugares, María sólo logró vender 15 nuevos soles hasta la media noche. “A veces vendo más”, sonríe María. Satisfecha de conseguir una ganancia o saber que su noche de venta no fue mala.

Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), niños que trabajan así como María, logran ganar la irrisoria suma de 161 nuevos soles mensuales. Si lo dividimos por día, lo que gana estos niños que trabajan por las noches, no supera los seis nuevos soles.

Jirón Lima, parque Pino, plaza de Armas, para María prácticamente se han convertido en su segundo hogar por las noches. Por ejemplo, en el Jirón Lima, la niña aprovecha al máximo vender sus caramelos, porque transitan los turistas extranjeros, que por supuesto no dudan en darle propina a María, y por estas propinas el jirón Lima se ha convertido en su lugar favorito.

Su edad y su físico, menos su condición social, no es impedimento para ser la mejor vendedora; igual se las ingenia para vender, incluso más que las personas adultas. Claro… la ventaja que tiene ella, es que es una niña muy alegre, encantadora, inteligente. Cualidades que le hacen olvidar las carencias que tiene que pasar ella, sus hermanitos y su familia. Pues a su corta edad, lo tenía bien claro, cuál era su condición social.

TRABAJO NOCTURNO DE NIÑOS
Esa noche comprendí que la vida es injusta. Tan sólo con imaginarme, cuántos niños esa noche están durmiendo con sus padres, cuántos niños no quieren comer en casa, y cuántos niños como María, no pasan mala noche y comida es lo que no les falta.

Bueno… ironías de la vida, que al parecer es ajena a las autoridades y de los gobiernos de turno; porque así como María, existe en el mundo más 158 millones niños, entre 5 y 14 años que trabajan por sobrevivir.

Pero eso poco o nada parece importarles, por ejemplo a nuestras autoridades y la sociedad misma, cuando somos indiferentes ante estos niños que trabajan, que forman parte del 39 % de pobreza y 13% de extrema pobreza que tiene el Perú.

María seguirá con su trabajo sabe Dios hasta cuándo. Crecerá en la calle, aprenderá muchas cosas de ella. Quizás deje los caramelos y continúe con algo mejor para ella y su familia. Aprenderá, y todo eso lo aprenderá de la calle: su escuela, su familia, su entorno para seguir creciendo como miles de niños lo hacen en el Perú.



4 comentarios

  • Romulo jueves 05 de agosto del 2010 a las 16:36

    Es noticia? o narración, cronica bueno la función del periodista es denunciar los males que aqueja su ciudad y proponer soluciones.
    Si,es lamentable que un niño trabaje,pero diganme que hacen las autoridades de Puno estan preocupados en ser reelectos ¿para que? La verdad sus autoridades dejan mucho que desear.

  • R y R jueves 05 de agosto del 2010 a las 13:18

    Concuerdo con lo que menciona AYMARA este comentario parece sacado de una telenovela mexicana o venezolana, por que no se plantea soluciones para que estos niños no tengan que trabajar, por que no hay alguien que proponga desde cualquier nivel de gobierno un proyecto de inversión para apoyar a esa Más » población en riesgo. Creo que mas que lástima esa gente merece palabras de aliento.

  • RUMY jueves 05 de agosto del 2010 a las 13:03

    AQUIE SE LE HA OCURRIDO SACAR EN LA PRENSA ESTE NOTICIA SOLO ALOS PERIODISTAS QUE YA NO EN CUENTRAN COMO GANAR PLATA

  • aymara jueves 05 de agosto del 2010 a las 09:41

    Bueno, al parecer tienes un comentario como de los "emos" que se inventan el dolor, en este caso esta persona que acompaña a la niña se pone triste, pero estoy seguro que no es capaz de dar algo más que su comentario en el periodico. pero debo decir que no Más » se ponga triste, por esas personas son más fuertes y mas felices que cualquiera. lo que quiero decir es que, este tipo de comentarios melancolicos derrotistas no ayuda en nada.



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