Miércoles 08.02.2012 | Actualizado 16:45 (hace 47 mins.)
Alicia Liddell von Reichenmarch es una ciudadana inglesa de raíces alemanas que pocas veces utiliza todo su apellido, pero que nosotros consignamos para ilustrar que el afecto a Puno es en Europa de todo nivel y que no está excluido a ciertas clases sociales. Ella como turista visitó Puno y conoció la belleza del Titikaka en la década de los años 80 del siglo pasado y desde esa fecha vuelve cada cinco años al Altiplano y lo hace con la regularidad de la mujer enamorada que no olvida los paisajes, sus gentes y sus costumbres de esta tierra especial. Recordemos que en el número 6 de la revista “Hojas Escritas”, escribió un artículo donde se sorprendía por los restos de un Gliptodonte encontrados en Chokokoniri. Aquí su artículo innovador y con mirada diferente.
Si hay erecciones formidables en esta realidad altiplánica estas son las que prodigó y multiplicó la naturaleza en el “Cañón de Tinajani” ubicado al noroeste de la región Puno en el distrito de Ayaviri donde, a cada nada, la piedra insurge del suelo como un falo sobrecogedor y estimulante que se eleva hacia lo alto y sin mayor rubor penetra nubes y horada el firmamento para establecer uniones terráqueo-pétreo-siderales. Allí a 4 mil metros de altura la piedra de Tinajani, erecta e imperturbable, es un arma que cincela la procreación y desnuda la fuerza de la naturaleza que sin prisa ni pausa y a través de la piedra insurgente establece fecundos encuentros y diálogos fructificantes con el firmamento.
Esa naturaleza hecha piedra fálica y procreativa le habla y susurra al viento para que se detenga, aminore su marcha y, finalmente, como inicio del supremo cortejo, lo penetra le corta el cuerpo etéreo, y lo atraviesa sin violencia sacándole gemidos y sonidos ululantes y quejidos placenteros con silbidos extenuantes y agradecidos. Y así sinfín, sospecho que noche a noche y amanecer tras amanecer, la piedra monta el aire y el aire silba apacible o bronco de placer o dolor y la naturaleza se reproduce en una danza de pie firme donde la dureza se une a la frágil evanescencia. ¿La naturaleza goza? Si lo duda viaje a Tinajani y observe el sereno placer de la piedra que brota de la tierra y hace cabriolear de felicidad al aire y al cielo.
Me preguntó, ¿dónde vía lo semejante en Europa y pienso que en Irlanda y también en el condado de Wilt en Stonehenge, pero ninguno posee el firmamento de Tinajani, n la altura ni el frío estimulante de este solitario paraje.
Pero nosotros los pobres mortales que vivimos a ras del suelo y que nos movemos en reducidos espacios no sabemos cuándo suceden esas conversaciones, cuándo el matrimonio del cielo y la tierra se consuma y cuántas y cuáles nubes y qué otros aires hechos música, son poseídos por la pasión de la piedra que domestica haciendo que el aire luego de sus viajes rápidos, violentos y ruidosos, caiga y se acueste y se estire tibio al pie del falo pétreo y descanse la jornada hasta el nuevo amanecer o en la alta noche despierte bacantes y grite tormentas. ¡Cuántos vientos y cuánta placidez en la atmósfera que da vida nutricia a esos parajes de piedra de piel rosada que hacen gozar! ¿Qué manes de la naturaleza se benefician de esos encuentros reproductivos de la pasión natural?
Entendemos que esa piedra es, al igual que la tierra, fecunda y da frutos que no vemos pero que sí oímos. Por eso de allí sin duda y con metafísica y estética vital surgieron músicas como “Paja Brava” de Rosendo Huirse al que le despertó la inventiva y la inspiración pétrea de Tinajani cuando escuchó cómo excitada fecundaba al viento que luego prodigaba grano musical al Ichu cordillerano al que jaló de las crines, zarandeó de las espigas y revoloteó y volvió a revolotear. Y entonces Tinajani rosado, que es el color de la piel estimulada y excitada, es hoy un paraíso de nuevas apariciones y de inusuales revelaciones. De allí surgieron, surgen y surgirán sonidos trascendentes y las tormentas tendrán más coros sinfónicos e iluminarán la noche y la oquedad.
Por ello y con visión telúrica y motivación propiciatoria por sus entrañas y laderas y por la sugestión que producen sus quiebras y vericuetos, anualmente se escenifica un Festival de Música y Danza Autóctona que da, desde la perspectiva de acción y visión humana, mayor nutrimento a la piedra erecta y contribuye a que la tierra agradezca y el cielo se humedezca. ¿La naturaleza tiene sexo o el sexo en la naturaleza es algo más que coyunda, ayuntamiento y cópula y es representación de firmeza y ritual inacabable de uniones y relaciones que la mente humana aún no sabe desentrañar? No lo sabemos. Solamente sabemos que Tinajani es orfeón, es canto de epitalamio y es incansable lecho de procreativa inspiración.
Quizá comprendiendo esa potencialidad los antiguos peruanos adoraron la piedra, bendijeron su presencia y convirtieron sus ídolos en tallas pétreas que recrearon sus más excelsas representaciones. Allí, en ese lugar donde cada piedra es monumento a la fecundación se dispone de ejemplos cimeros de erección pétrea que habría que bautizar uno por uno, tanto por el tamaño del espécimen rocoso, como por la intensidad y consistencia del color y la forma que da vida a su genética procreativa. Los hay gruesos y cortos, largos y fibrosos, estriados y doblados y otros bellamente elevados con perfección de geometría y armonía
¿Fue Tinajani una plataforma de adoración al infinito perpetuo? ¿Fue un santuario propiciatorio? Si lo fue, o no lo fue, es porque nuestras investigaciones en arqueología prospectológica son aún incipientes y balbuceantes. Por eso es tiempo de empezar a plantearse investigaciones de esa naturaleza. Requerimos que la imaginación y el vuelo especulativo de divulgadores y místicos como Erik Von Daniken, que bocetó una y más teorías para definir las hechuras y las topografías de Los Andes Meridionales, aparezcan y sazonen el menú. Y decimos arqueología de prospección, porque el pasado debe catapultarnos hacia el futuro y llevarnos camino a la nada real que es una verdad trascendente.
El pasado del insurgente escenario fálico, bien puede definir el futuro estético de este territorio de gran belleza erecta e insurgente.
Hay tanta sensualidad poética en la descripción del "Cañón de Tinajani"que ha erizado mi perspectiva de ese espacio. Si algún día vuelvo a Puno será un punto de mi itinerario.La felicito por su sensibilidad poética...humana,sensual.
Y los frentes y movimientos regionales del Perú profundo, están ...
¿Está Usted de acuerdo con la inscripción del Movadef como partido político en el Perú?