Miércoles 08.02.2012 | Actualizado 02:24 (hace 1 hora)
Así como el Concilio Vaticano II fue para todo el mundo, Medellín fue para Latinoamérica una “primavera inesperada” en todos los aspectos. Empezando por el título de la Conferencia se percibe que algo nuevo nace en la Iglesia latinoamericana. Ella quiere hacerse presente “en la actual transformación de América Latina”. Es obvio que si ella busca una palabra y un compromiso frente a la transformación del subcontinente, necesariamente va a tener que ver con las ciencias sociales.
Ubiquemos a Medellín. Sucede que desde 1955 los Obispos de Latinoamérica y
del Caribe realizan una conferencia más o menos cada 10 años para responder como Iglesia a los grandes desafíos del continente. Cada conferencia toma el nombre de la ciudad donde se realiza. Así hasta ahora ha habido cinco: Rio de Janeiro (1955), Medellín (1968), Puebla (1979), Santo Domingo (1992) y Aparecida (2007). Lo más valioso de Medellín es que los obispos como gremio por primera vez en la historia se pusieron de lado de los pobres y oprimidos, de los marginados y explotados. Esto producirá un cambio positivo en la Iglesia y traerá diversas consecuencias, una de ellas, la persecución contra los cristianos más comprometidos con los pobres.
Medellín no hace un discurso sobre el valor de las ciencias sociales, sino que de hecho las valoriza y utiliza abundantemente. Lo concreto es que los obispos ahí reunidos tienen la gran oportunidad de recibir conferencias por parte de especialistas como sociólogos, historiadores, economistas, politólogos, teólogos y pastoralistas. Gracias a esas charlas pueden “ver” de una manera real y científica la lacerante situación de Latinoamérica. Actúan como alumnos para ser luego maestros auténticos. Y en cada uno de los dieciséis documentos usan el valioso esquema de VER, JUZGAR Y ACTUAR, de los cuales los cinco primeros tratan de la promoción humana. Es en el VER que las ciencias sociales ofrecen todo su aporte. La teología participa en el JUZGAR. Las líneas y conclusiones de Medellín (ACTUAR) nos muestran cuán valioso es el resultado cuando las ciencias sociales y la teología se juntan para servir al ser humano.
Medellín es el fruto de la fe y del compromiso social de muchos cristianos latinoamericanos. Consecuentemente suscita renovados compromisos a partir de la fe viva de un pueblo creyente y a la vez explotado. Medellín es un acontecimiento eclesial que ha repercutido y sigue repercutiendo en la Iglesia universal. La impronta de esta Conferencia Episcopal latinoamericana, en su pensamiento y en su metodología, es notoria también en la Conferencia Puebla y en una multitud de documentos posteriores de iglesias locales, regionales y de la universal. Medellín es una puerta de esperanza que se abre, pues, a Latinoamérica, al Caribe y al mundo entero.
(*) Párroco de la parroquia “Pueblo de Dios”, Juliaca.
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