Porfirio Mamani: poesía de la distancia

EL BARCO EBRIO


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Escribe: Por: Alfredo Herrera Flores | Regional - 10 may 2009

Como suele suceder en todos los procesos generacionales, especialmente en lo que se refiere a manifestaciones artísticas o intelectuales, al emerger un nuevo grupo de creadores, pensadores o analistas, se crea también una expectativa que motiva atenciones especiales al conjunto y, con el paso del tiempo, a los individuos, o a las creaciones individuales. De ahí que al surgir una promoción hay que tener mucha cautela en hacer proyecciones sobre la vigencia de las obras y autores.

En el caso específico del grupo de poetas que se formaron en Arequipa en la década del ochenta del siglo pasado, se pudo identificar claramente hasta cuatro espacios en los que los jóvenes, varios adolescentes aún, de entonces dieron sus primeros pasos literarios editando revistas, participando en recitales, promoviendo movimientos culturales, difundiendo manifiestos y publicando libros. Ahí estaban La Gran Flauta (con estudiantes de la Universidad San Agustín, promovidos por José Gabriel Valdivia), Omnibus (promovido por Oswaldo Chanove y Alonso Ruiz Rosas), Eclosión (desde la Universidad Santa María) y un amplio espacio de muchos nombres que no se circunscribían formalmente a ninguno de ellos, varios de ellos procedentes de otras regiones como Puno, Tacna o Cusco. Dentro de ese disperso espectro de jóvenes estaba Porfirio Mamani Macedo y, casi inmediatamente después, su hermano Mauro.

Porfirio estudió Derecho en la Universidad Santa María y Literatura en la Universidad de San Agustín y en 1988 publicó Ecos de la memoria (Ediciones Haravi, Lima). Sin embargo, la atención de entonces se centraba más bien en los poetas que parecían ser las cabezas visibles de los grupos y no en quienes producían sus textos, por decir de alguna manera, aislada. El puneño Lolo Palza, por ejemplo, es parte de este grupo que, posteriormente, se pondrían a la vanguardia de la poesía regional. Es también el tránsito de Porfirio Mamani, que luego de involucrarse durante los primeros años de la década noventa con el conjunto de poetas de los ochenta, asume con mayor rigor y serenidad su vocación literaria.

Varios nombres que parecían ser sobresalientes en los años ochenta pronto van pasando a un segundo plano en los noventa porque pierden continuidad de publicaciones o simplemente abandonan la vocación. Porfirio Mamani decide continuar en Francia, donde se doctora en Letras por la Universidad La Sorbona donde sigue su carrera docente y ha publicado varios libros de poesía, cuento y ensayo, conformando una interesante y cada vez más contundente obra literaria.

El 2008 Porfirio Mamani publica su último libro, “Lluvia después de mi caída & Un réquiem para Darfur” (Hipocampo editores, Lima, 2008), un conjunto de poemas en el que se destacan dos sentimientos, la nostalgia y la conciencia social. El libro está compuesto por tres partes, las dos primeras dan título al texto y el tercero es “Terremoto en el Perú (2007).

Los poemas que conforman la primera parte del libro muestran desde sus títulos (lluvia después de mi caída, Extranjero, Carta a una extranjera imaginaria, Carta a un amigo, Peregrinos sin nombre, Civilización y barbarie, Los desterrados, El caminante, Caminos y peligros, La piedra y la lágrima, entre otros) una nostalgia, una mezcla de soledad y añoranza, que parece estar suspendida a flor de piel en la palabra del poeta. La tristeza parece cubrir con un fino manto los sentimientos del poeta, que al mismo tiempo intenta envolverse en esperanza. Es comprensible que Porfirio Mamani se manifieste de esta manera, teniendo en cuenta que no es fácil la vida en otro país y porque desde joven ha demostrado una especial sensibilidad frente a las situaciones difíciles, especialmente cuando se afecta el derecho de las personas.

Esta idea se hace más notable en la segunda y tercera parte del libro. Aunque cada una de ellas está conformada por solo dos poemas, claramente se refleja la indignación humana y el dolor que significan las matanzas por mano del propio hombre y por la naturaleza. En “Un réquiem para Darfur” se alza una voz anónima pero contundente por el conflicto racial en esa lejana región de Sudán, en África, que nada más el año 2006 había causado 200 mil muertes y desplazado a más de dos millones de personas. El mismo sentimiento aflora en “Terremoto en el Perú (2007)”, en alusión a la catástrofe que significó el sismo de agosto de ese año en Ica y que, al contrario de lo que difunde la prensa oficialista, hasta hoy no se ha podido superar.

Poesía de la distancia, poesía de la palabra lejana, poesía de la nostalgia, poesía desgarradora es lo que se refleja en el libro de Porfirio Mamani. “Estoy herido, muy herido/ en la carne y en el alma/ estoy herido hasta el fondo de mis ojos,/ hasta el fondo de mis huesos”, dice una estrofa de su libro y es la manera en que mejor se refleja la palabra de un ser humano que está lejos, y está cerca.



1 comentarios

  • kelvin domingo 10 de mayo del 2009 a las 12:30

    eres lo maximo buena inspiracion te felicito



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