La Diablada: ¿En qué medida es nuestra?



Escribe: Luis H. Urviola Montesinos | Cultural - 07 feb 2010

FOTO: Guido Serruto Roselló
FOTO: Guido Serruto Roselló

A comienzos de la década del 70 del pasado siglo, un grupo de estudiantes universitarios peruanos y bolivianos de la Universidad Mayor de San Andrés, en La Paz, discutíamos sobre el folclore y la cultura popular y, entre estos temas, el origen de El Cóndor Pasa. El desacuerdo había surgido luego de escuchar dicha expresión musical en disco por los norteamericanos Simon and Garfunkel quienes a la sazón internacionalizaron aquella pieza musical con el acompañamiento del conjunto Sol del Perú.

—El autor fue el compositor huanuqueño Daniel Alomía Robles y por tanto El Cóndor Pasa es peruano, sosteníamos.

—No, esa canción es boliviana —respondían los estudiantes bolivianos.

No lográbamos ponernos de acuerdo y en medio de la polémica apareció un amigo nuestro, de nacionalidad ecuatoriana, quien nos dijo:

—Qué increíble verlos en una discusión muy infantil. El origen y autoría de El Cóndor Pasa está fuera de dudas: Es ecuatoriano.

Luego de un breve silencio, todos reímos por aquella intervención y empezamos a reflexionar sobre nuestra identidad cultural y social latinoamericana y andina; sobre la importancia de compartir valores comunes, entre estos las expresiones del folclore.

¿Por qué algunos hechos folclóricos, que se supone tienen un origen geográfico determinado, se reproducen más allá de su fuente o matriz? ¿Cómo se explica que, por ejemplo, La Diablada de Oruro se dance también en Puno? ¿Se trata, acaso de simples calcos o remedos de los hechos folclóricos?

En primer lugar, un determinado hecho folclórico se reproduce porque existe un grupo social que posee y practica los mismos valores fundamentales que dieron origen a la manifestación folclórica originaria. Estos valores pueden ser —considerando la clasificación que de los hechos folclóricos realizó Alejandro Poviña— los atingentes a la inteligencia (lo que piensa el pueblo), el sentimiento (lo que siente el pueblo) o a la voluntad (lo que hace el pueblo) . Y si con la producción y reproducción de los hechos culturales nuestros pueblos comparten los mismos valores, entonces estamos hablando de una misma cultura con sus variantes y matices; la misma que como en el caso de Perú y Bolivia, no se circunscribe a los límites de la división política entre los Estados ni tiene que ver solamente con el pasado histórico, sino también con el presente y el porvenir que deben ser culturas, historias e ideales colectivos compartidos.

Nuevamente, en ocasión de la Festividad de la Virgen de La Candelaria, en Puno-Perú, y del Carnaval de Oruro, en Bolivia, se vuelve a tocar sobre el origen de las danzas —sobre todo de La Diablada— y del carácter patrimonial o intangibilidad de las mismas. Existe, pues, una desavenencia casi pueril por parte de ambos países, al querer remarcar la originalidad y la exclusividad de las manifestaciones de la danza. Hasta la fecha, luego de haberse creado un escándalo mediático más peruano que binacional, casi ninguna autoridad académica, colegiada o personal, ha analizado esta problemática sin prejuicios o chauvinismos xenofóbicos. Por ello, —aunque esta es una propuesta y no un tema desarrollado— es importante el examen desapasionado del desencuentro peruano-boliviano sobre el origen, la creación, recreación, y el carácter compartido de algunas, no de todas, las danzas de los dos pueblos y países hermanos.

En segundo lugar —y a contracorriente de algunos de mis coterráneos puneños— es preciso expresar que la danza de La Diablada , tal y como la conocemos, en la actualidad, en contenido y forma de creación estético popular, es de origen boliviano así como otras danzas que sería ocioso enumerar en este espacio . Pero ignorar el hecho de que esas danzas también se practican e incluso poseen connotaciones particulares, necesariamente, fuera de la fuente de las que emanan, es también una burda posición. Las manifestaciones folclóricas, repetimos, tienen la cualidad de reproducirse en los espacios y ubigeos en donde se practican los mismos valores culturales. Esta peculiaridad es la que quieren desconocer algunas autoridades culturales y académicas del actual Estado Plurinacional de Bolivia. Las fronteras políticas no pueden delimitar la práctica de manifestaciones culturales y estéticas compartidas por los descendientes de pueblos y culturas hermanadas como Perú y Bolivia.

En las primeras décadas del siglo XX, durante las Festividades de la Virgen de La Candelaria, Puno fue visitado por conjuntos bolivianos que danzaban La Diablada. Asimismo, algunos puneños cuya actividad económica era el comercio, solían viajar a las principales ciudades de Bolivia, entre ellas Oruro, y ya tenían una idea clara de lo que era la danza de La Diablada que se iba generando en esa región. Otros hechos y condiciones sociológicas muy importantes, que no debemos olvidar, son la irradiación económica y social de Bolivia sobre Puno y la conexión lacustre, que era una vía fluida, entre Perú y Bolivia a través del Puerto de Puno. Por esa vía llegaban incluso trajes y vestimenta de las danzas bolivianas. Lamentablemente no existen referencias escritas de dichos viajes y visitas; pero la versión nos fue entregada por la transmisión oral de nuestros abuelos. Por entonces, las figuras más notables de esta danza fueron adoptadas por los puneños, a través de los conjuntos de Sikumorenos, principalmente de Mañazo. Pero aún no existían conjuntos de La Diablada en la ciudad lacustre. A mediados de 1964 visitó Puno la famosa Diablada de Oruro —en la que bailó la afamada artista orureña Sulma Yugar— y en una demostración coreográfica, realizada en el Estadio Enrique Torres Belón, se dio a conocer la estructura y dinámica propia de dicha danza la misma que fue casi inmediatamente recreada por los primeros conjuntos de La Diablada de Puno en las Festividades de la Virgen de La Candelaria que siguieron meses después de dicha visita. Ahora esta danza se practica en varias localidades de esta vasta región. Por consiguiente, tampoco podríamos decir que no es nuestra.

A los entendidos, y especialistas, en cultura popular y manifestaciones folclóricas les toca el reto de saber admitir y reconocer, entre la amplitud cultural o la estrechez patrimonial, lo que primigeniamente es nuestro o lo que como representantes de La Capital de la Danza Latinoamericana —al decir de José María Arguedas— sabemos, queremos y podemos generar desde el anonimato tumultuoso de la creatividad popular.

(1) El maestro argentino Alejandro Poviña enseñaba que el folclore —por el carácter anónimo y colectivo de su creación— es patrimonio de todos y que el Folclore, como ciencia, es la sociología del saber vulgar. Cf. Sociología (1966). Córdova: Impresiones Assandri, 5ª Edición. Págs. 524 – 525. No confundimos a La Diablada —que es incluso expresión lingüística boliviana— con otras danzas o rituales, que contienen a la figura del diablo como elemento conformante y que existieron o existen a nivel latinoamericano. (2) No confundimos a La Diablada —que es incluso expresión lingüística boliviana— con otras danzas o rituales, que contienen a la figura del diablo como elemento conformante y que existieron o existen a nivel latinoamericano. (3) Con ciertos eufemismos y reticencias, algunos autores puneños, se remiten a la influencia boliviana en las danzas de Puno, mas no muestran la firmeza necesaria para declarar cuáles realmente se originaron en Bolivia. Cf. Gobierno Regional Puno - Gerencia Regional de Desarrollo Social. Festividad Virgen de la Candelaria: Danzas Mestizas. (2005). Puno. 51 páginas. En cambio, elementos muy aproximados a la verdad de dicho influjo, aunque de manera tangencial, podemos encontrar en el libro del musicólogo puneño Américo Valencia Chacón (2006), Música Clásica Puneña. Puno: Gobierno Regional Puno. Págs. 122 – 123.


8 comentarios

  • juan valencia jueves 11 de febrero del 2010 a las 12:11

    Felicitaciones señor Urviola, por el atinado artículo, me agradó que haga una invitación o propuesta a una investigación científica.
    L a investigación científica, sin duda alguna desentrañará el misterio del origen de este patrimonio cultural %u2013 que desde mi punto de vista es boliviano - .
    Me adelanto a decirle Más » que no se trata de la %u201Cdiablada%u201D sino de un patrimonio cultural muy grande, porque sencillamente esta manifestación folclórica no se recrea solo en la diablada que viene ha ser un elemento de toda la gran variedad de danza y música, que usted señala que sería ocioso mencionarla. Es necesario subrayar, que no es el pueblo de Puno, el que señala que el origen de esta manifestación folclórica es nuestra, son unos cuantos o un grupo minúsculo que se refieren a este tema, que no tienen idea de la dimensión gigantesca del patrimonio cultural que pretenden ingenuamente apropiarse. Es también de su conocimiento que este patrimonio cultural, no solo se manifiesta en Puno, y en la Región, sino en una buena parte del Perú incluida la capital del país. Si llegara una comisión de la UNESCO para realizar un sondeo, al respecto, -porque esta institución le ha dado a este patrimonio cultural, El título de patrimonio intangible de la humanidad a Bolivia- Se encontraría en nuestras narices, a pocos kilómetros de la ciudad, que en la ciudad de Juliaca, se manifiesta el mismo patrimonio folclórico en su %u201CCarnaval Juliaqueño%u201D, que cuantitativamente es más grande que el de la Candelaria. Ellos no tienen reparo alguno, y menos incomodidad para declarar que todo lo que bailan es boliviano, y ya lo han manifestado a los medios de comunicación en esta última parada de veneración a la virgen de la Candelaria. Es de honestos estar siempre del lado de la verdad.

  • Luis H. Urviola Montesinos miércoles 10 de febrero del 2010 a las 19:02

    Muchas gracias, sin excepción, a todas las personas que han participado con sus comentarios. Les hago saber que también he recibido comentarios y críticas de otras personas que, fuera de esta especie de foro virtual, no comentaron por este medio. Algun@s,muy puneñ@s, dijeron que no fui lo suficientemente enfático Más » al expresar que la Diablada se originó en Bolivia; que a lo mejor quise quedar bien con Dios y con el diablo. También otras, de mi entorno amical y familiar, no estuvieron de acuerdo; que debí abstenerme, etc. etc. Naturalmente, otras, para quienes la diablada es puneña por su origen colonial y aymara, se pusieron en la orilla opuesta y hasta se molestaron conmigo. Lo bueno es que ninguna, a favor o en contra de lo que escribí, me ha insultado. Por eso les reitero mis agradecimientos y me comprometo a mejorar lo que escribí. A los amigos de Bolivia, si acaso van a divulgar mi escrito les pido por favor no olviden mencionar la fuente que es el Diario Los Andes de Puno: periódico que viene a ser una tribuna del pensamiento libre. Gracias.

  • Domingo Mendoza Bustinza martes 09 de febrero del 2010 a las 20:49

    Lei y comparti el articulo de Lucho con colegas y amigos en Bolivia y la conclusion es que ademas de la generosidad del articulo, plantea ideas de como deberiamos analizar varios temas culturales, para no caer en parroquialismos que niegan los procesos de integracion de nuestros pueblos. Mientras discutimos el Más » origen de la diablada, los diablos y las chinas supay de ambas naciones bailan. Faltaria poner en discusion si la mamita Candelaria es Boliviana o peruana. Que diria la iglesia, los pueblos, etc.? Aqui en Bolivia tambien se venera a la Virgen candelaria, practicamente en todos los andes. Los pueblos de Puno y Oruro forman una sola cuenca, de una sola sociedad, estan integradas desde tiempos remotos y aun se integran más en todas las dimensiones. Alguien dijo de la poesia de Neruda que la poesia no era mas de él; sino del que la necesitaba. Nuestros pueblos se reconocen en ella, esto es lo que cuenta. Queremos ponerle a esta manifestacion un cerco de puas? La diablada es libre como sus movimientos. Podemos discutir detalles que hacen originaria a la diablada en ambos paises, pero no creen que ello la hace mas rica como una manifestacion cultural andina?. Lucho gracias por tu aporte y el ¨formato¨ de analisis, publicaremos tu articulo en medios locales en Cochabamba, La Paz, Potosi, Oruro y Santa Cruz por la amplitud, justicia y capacidad para reconocer el pequeño universo al que pertenecemos sin chauvinismo ni exenofobia.

  • Luis Urviola Montesinos lunes 08 de febrero del 2010 a las 21:33

    A la ciudadana María Eugenia Saco, agradezco su participación. En cuanto a los antecedentes de los Sicuris de Mañazo, me remito al estudio de Américo Valencia: "En 1894, los tripulantes del barco a vapor "Yavarí", que recorría el lago Titicaca entre Puno y el puerto boliviano de Guaqui, trajeron de Más » Sikasika, pueblo de Bolivia entre La Paz y Oruro, la primera "tropa" de sikus con sus correspondientes trajes de luces de la época y constituyeron el primer conjunto de pusamorenos que participó en la fiesta de la Candelaria de ese año, con el nombre de "Marineros del Lago Titicaca" (...) Al año siguiente el gremio de carniceros del barrio Mañazo, emulando a los "Marineros", decidió transformar su conjunto típico de Sintakanas en una tropa de pusamorenos que denominaron "Juventud Mañazo" y que con el tiempo pasó a constituirse en el conjunto emblemático de la fiesta..." Música Clásica Puneña,pág. 127. Asimismo, no estoy de acuerdo en que la diablada sea una danza de la época colonial y solamente aymara. Es una danza de la época republicana, citadina, no campesina. No soy el único puneño que expresa mi opinión. Lo importante es que se vaya esclareciendo este tema por el bien de todos.

  • Oscar Jesús Elías Lucero lunes 08 de febrero del 2010 a las 18:12

    Lamentando la informalidad, y la utilización abusiva de nuestra parte por este medio, a nombre del Comité Departamental de Etnografía y Folklore de Oruro, mis mas sinceras felicitaciones al escritor por su objetividad etnográfica.

    Cuando los hermanos peruanos entiendan que desde el término "diablada" es creación Boliviana, y que ellos han Más » logrado adoptar esa "nueva forma" de diablos bolivianos del Siglo XX, y cuando los bolivianos entiendan que la cultura trasciende las fronteras y que los peruanos tienen todo el derecho de bailarlo, el problema se habrá resuelto.

  • Juan domingo 07 de febrero del 2010 a las 14:27

    ES lo mismo, si nos situamos en el siglo pasado por sus primeras decadas, diriamos: la diablada de oruro tal como lo conocemos es del lado peruano ( oj0 aun no se habia introducido los instrumentos de bronce).. A donde llegariamos? ovio no?

  • Maria Eugenia Saco domingo 07 de febrero del 2010 a las 13:19

    Algunas aclaraciones:

    1ro: El problema mediático ha sido generado por el gobierno de Bolivia, no por el Perú. Si su "ministro" Groux y otros personajes públicos de ese país no hubieran hecho cuestión de Estado del entredicho, el incidente de la candidata de belleza no habría existido. Aún hoy, Más » después del bluf mediático que generaron, no cesan de insistir en que haran todo lo que sea necesario para sentar soberanía, hegemonía excluyente sobre un patrimonio cultural que también es con todo derecho, del Perú. 2do: Las dinámicas culturales son de ida y de vuelta. El intercambio humano y simbólico también ha ido de Puno y el sur peruano, a Bolivia, con sus consecuencias lógicas. El asunto no ha sido unidireccional de Bolivia al Perú. Negar eso es mezquino. Sólo un ejemplo: la labor de Gamaliel Churata en Bolivia. 3ro. Los sicu-morenos del Barrio Mañazo se fundaron oficialmente en 1892, 14 años ANTES que la primera diablada orureña. De dónde pues "aprendieron" las coreografías de la que usted habla. Este conjunto junto a otros ya desaparecidos como el del Barrio Obrero, son expresiones propias de Puno, y las desarrollan de acuerdo a su entorno social. 4to: Está comprobado que el simbolismo de la lucha entre el bien y el mal, eje de la evangelización jesuítica en el Altiplano a través de los autos sacramentales, se origina en la Misión Jesuítica de Juli (Chucuito) a inicios del siglo XVII. Seguramente las características actuales que tiene esta lucha, llamada ahora "Diablada", han variado mucho, y los orureños la han hecho más barroca y carnavalesca, pero la matriz de este ritual sincrético de profundo significado religiosos proviene de los aymaras LUPACAS de Juli. 5to. Qué poca seriedad, Sr. Urviola, querer sorprender a la gente poco informada con sus opiniones sesgadas para agradar a sus amigos bolivianos. Lo que se necesita no son opiniones, sino investigación seria, contrastada y basada en fuentes documentales, algo que usted no ofrece y que debería saber.

  • Raúl Salazar domingo 07 de febrero del 2010 a las 11:31

    Mis mas efusivas felicitaciones señor Urviola y puede estar orgulloso de sentirse Peruano. Yo como Boliviano lo admiro y comparto esta nota que describe a cabalidad lo que el Boliviano quizo expresar al perú. Ovbiamente que nuestra Diablada y muchas otras danzas con esas caracteristicas de baile, coreografia y musicalización Más » y vestuario es auténticamente Boliviano. Pero no podemos prohibir a nadie que lo baile tal como es en cualquier parte del mundo pero que digan que es Boliviano. Al igual que la Diablada de Panamá con su peculiar cracterística nosotros queremos algo auténticamente Peruano también. Pero desde ya mis respetos y veo que en el Perú hay y existe gente de valia, honesta, estudiosa y digno de ese país hermano.


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