Bicentenario de la rebelión del cusco 1814


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Escribe: Néstor Pilco Contreras | Nacional - 17 ago 2014


La proclamación de la independencia de nuestro país el 28 de julio de 1821, realizado por San Martín en Lima, no fue el inicio de las guerras de independencia, ni la culminación de las guerras de independencia, fue simplemente un acto formal, con el concurso de las minorías. Al decir de Basadre, la independencia fue urbana y criolla.

En la primera década del siglo XIX, se inicia en América hispana un conjunto de juntas de gobierno, a consecuencia de que Napoleón Bonaparte invade España. Tras ello el rey español Carlos IV abdicó a favor de su hijo Fernando, pero Napoleón, colocó a su propio hermano José en el trono hispano, desatando así una rebelión y cinco años de guerra civil e internacional en la península ibérica. Para fines de 1808, solo Cádiz permanecía libre; allí, una junta buscaba gobernar lo que podía de las posesiones españolas en nombre de Fernando VII (ahora prisionero en Francia) y fue a ésta junta central que los incas del Cusco juraron lealtad el 21 de abril de 1809.

En 1810 la corte de Cádiz, en ausencia del rey Fernando VII, además se promulgar la Constitución liberal en 1812 aprobó una serie de decretos liberales, entre ellos, la abolición del tributo indígena, igualdad entre indígenas y españoles, eliminación de la mita, igualdad de derecho de ocupar todos los cargos.

Empero, si bien la Constitución y esos decretos se conocieron en la ciudad imperial, “no fueron publicados y su juramentación se demoraba”1. Ello motivó que un grupo de personalidades liderados por Rafael Ramírez de Arellano redactara un memorial dirigido a la Audiencia donde se pedía poner en conocimiento público la mencionada Constitución y que se procediera a la elección de los miembros del cabildo. La Audiencia en lugar de acoger favorablemente el memorial, ordenó la detención de Rafael Ramírez y otros implicados como Vicente Angulo, Gabriel Béjar, José Angulo y Manuel Hurtado de Mendoza.

INICIO DE LA REBELIÓN CUSQUEÑA DE 1814

En la madrugada del martes 3 de agosto de 1814, se produjo un golpe de Estado incruento en el que la guarnición del Cuzco se sumó masivamente a los ideales independentistas. El presidente de la audiencia y el regente Manuel Pardo Ribadeneira fueron depuestos. José Angulo asumió el cargo de jefe máximo de la revolución, siendo el presidente de la Junta de Autogobierno y capitán general de las armas de la patria de las provincias de Cuzco, Puno, Huamanga y La Paz. Posteriormente la presidencia de la Junta de Gobierno autónoma fue asumida por Mateo Pumacahua Chihuantito secundado por el coronel Domingo Luis Astete y el teniente Coronel Juan Tomas Moscoso.

Pero ¿Por qué razones Mateo Pumacahua y otros indios nobles del cusco se rebelaron? David Garrett, sostiene que “para Pumacahua y los Tito Quecaño, 1813 dejó en claro la renuencia de los oficiales reales a implementar la nueva política que se encontraba en el meollo de las reformas: igualdad de indios y españoles”2. Es más, los Tito Quecaño deseaban ser llamados españoles.
Otra razón por la que se subleva Pumacahua se basa en que el virrey Fernando de Abascal no lo ratifica como Presidente de la Audiencia Real, y por tanto siente en carne propia la discriminación social de la colonia en toda su magnitud. Asimismo, cuando los hermanos Angulo deciden incorporar a Pumacahua a la rebelión, éste se encontraba en su finca Urquillos. “Pumaqhawa aceptó la oferta a condición que lo nombren mariscal de campo, subdelegado del partido de Calca y lo “aperciban” con un sueldo mensual de quinientos pesos”3.

Pumacahua para el 25 de setiembre de 1812, era “Brigadier de los reales ejércitos, Coronel del Regimiento de Infantería de milicias Nobles, cacique gobernador por derecho de sangre del pueblo de Chinchero, distinguido con el Real Busto y Banda Roja, interino de la Real Audiencia, Gobernador intendente, Vice patrón de su provincia, Comandante General de las Armas, subdelegado de correos” 4. Es decir, Pumacahua era el único cacique que tenía el grado de Brigadier, requisito indispensable para asumir la presidencia de la Real Audiencia, pero solo fue presidente interino de ésta entre 1812 y 1813 ya que el virrey Abascal nunca lo ratificó.

JURAMENTACIÓN Y PROCLAMACIÓN DE LA INDEPENDENCIA

Una vez conformada la Junta de Gobierno, el 7 de agosto de 1814, se realizó en el Cusco la juramentación de la independencia. Mateo Pumacahua públicamente lo hizo en los siguientes términos: “Juro por Dios nuestro señor y los santos evangelios, defender la región, la patria, los derechos de la nación y el privilegio individual”. Al día siguiente, el Capital General y Gobernador Político, Don José Angulo, poniendo la mano derecha sobre los santos evangelios juró solemnemente: “Amar y Defender la Patria”. Mientras la proclamación de los insurgentes del Cusco publicada el 27 de agosto de 1814 señalaba: “Ya habéis acabado de derribar el despotismo de España, aquel coloso, causa de vuestros infortunios y abatimientos por la eternidad de tantos años”, asimismo señalaba “Ya consumasteis la imparable obra de vuestra unión, ya no conocéis más señor y más dueño que nosotros mismos”5. Ante esta proclama el virrey Abascal movilizó sus fuerzas virreinales desde Lima.

DESARROLLO DE LA REBELIÓN

El escenario de la rebelión del Cusco de 1814 o también llamado como “la rebelión de los hermanos Angulo”, comprendió la mitad del territorio del Virreinato del Perú. Esta rebelión, en sus inicios fue “criolla y urbana” luego incorporó a sus filas al renegado cacique de Chincheros Pumacahua, también se unió Marcos Chillitupa, de Oropesa quien llevó a combatir a doscientas tropas indias.

Para expandir la rebelión, por diversas zonas del virreinato diseñaron una estrategia, y para ejecutarla organizaron tres expediciones. La primera expedición fue enviada rumbo al Alto Perú al mando de José Pinelo e Idelfonso Muñecas, la segunda expedición fue enviada rumbo a Huamanga, Ayacucho al mando de Manuel Hurtado de Mendoza y sus lugartenientes José Gabriel Béjar y Mariano Angulo Torres y la tercera expedición la más numerosa, estuvo al mando de Mateo Pumacahua y Vicente Angulo. En el Cuzco, los rebeldes tenían el control total y organizaron un nuevo gobierno; Fermín Quispe Carlos Ynga, el yerno de Pumacahua, fue nombrado subdelegado. Los rebeldes proclamaron a Juan Angulo “capitán general” del Cusco”.

LA EXPEDICIÓN HACIA ALTO PERÚ

La primera expedición libertadora del ejército peruano recién creado por los hermanos Angulo y Pumacahua fue la que partió al Alto Perú. Esta fue la que reunió mayores elementos de tropa y con varias operaciones. A mediados de agosto de 1814, apenas dos semanas después del estallido libertario se partió bajo el mando del Sargento Mayor José Pinelo y el cura tucumano Ildefonso Muñecas, el objetivo fue destruir la retaguardia de Pezuela para aislarlo de su núcleo de abastecimientos.

La expedición al Alto Perú avanzó sin dificultades por el camino al Collasuyo, y en el Altiplano peruano recibió el refuerzo de numerosas milicias rurales, sobre todo en Azángaro y Carabaya. En Puno existía una guarnición realista de 200 soldados y 500 reclutas al mando del Intendente de Puno, Manuel Quimper, éste resolvió retirarse a Arequipa, pues en la noche del 25 de agosto la guarnición realista de la ciudad lacustre se sublevó y se pronunció a favor de los patriotas. De esta manera Pinelo y Muñecas tomaron Puno sin combatir, el 29 de agosto y se dirigieron hacia Desaguadero donde existía una pequeña fuerza realista al mando de Joaquín Rebuelta que tenía una poderosa artillería de 13 cañones. Los patriotas arribaron a Desaguadero, donde capturaron cañones, fusiles y pertrechos de guerra, luego enrumbaron hacia la ciudad de La Paz, donde se enfrentaron a las fuerzas realista comandadas por Juan Ramírez, el 2 de noviembre de 1814 en la batalla de Chacaltaya donde fueron derrotados.

EXPEDICIÓN A AREQUIPA Y PUNO

La tercera expedición libertadora de este primer ejército peruano, por su importancia estratégica, por su número y armamento, estuvo al mando Mateo García Pumacahua y del general Vicente Angulo. Salió del Cusco, en octubre de 1814, con 500 hombres armados de fusiles, 37 piezas de artillería fabricadas en el Cusco, los famosos “viborones” y cerca de 5,000 voluntarios armados de lanzas, hondas y macanas. Pumacahua y Vicente Angulo avanzaron victoriosamente hasta las cercanías de la ciudad blanca, que entretanto los realistas se disponían a defender, precisamente al mando del Maestre de Campo Francisco Picoaga y el Intendente José Grabriel Moscoso, que habían recibido refuerzos de Abascal, consistente en 100 soldados, 500 fusiles, 500 lanzas para caballería6.

El encuentro entre las dos fuerzas, se dio a 20 kilómetros de la ciudad en las pampas de Apacheta, el 9 de noviembre de 1814, donde las fuerzas rebeldes dirigidas por Pumacahua y Vicente Angulo derrotaron y tomaron prisioneros a Picoaga y Moscoso. Luego de esta brillante victoria patriota, los rebeldes ocuparon la plaza de armas de Arequipa, donde se declaró la independencia del Perú y se estableció una junta gubernativa de Arequipa, compuesta por Agustín Cosio y Alzamora y José María Corbacho y las provincias de Arequipa se declararon a favor de los patriotas. Luego de este triunfo parcial los patriotas, conocedores del movimiento del general realista Juan Ramírez, optaron por la retirada al altiplano.

HISTÓRICA BATALLA DE UMACHIRI

Este enfrentamiento bélico llevado a cabo el 11 de marzo de 1815 en el distrito de Umachiri, hoy provincia de Melgar, Puno, contó con la participación de aproximadamente de 30 mil hombres entre indígenas, criollos y mestizos, no habían mercenarios esperando una recompensa, ofrendaron sus vidas más de mil, todos dejaron de existir por la patria libre.

El ejército rebelde estaba compuesto, en su casi totalidad, por una masa entusiasta y numerosa de campesino que según Pumacahua alcanzaban los 14.000 hombres y que testimonios realistas hacen subir a 20.000 pero carente de armas e instrucción militar, solo entre 500 y 800 de ellos contaban con fusiles mientras que el resto se encontraban armados de lanzas, macanas, hondas y garrotes. Sin embargo, cabe destacar que el regimiento dragones de Tinta, al mando de Pumacahua, estaba disconforme y obligado a luchar; mientras tanto la división del ejército real al mando de Juan Ramírez Orozco contaba con aproximadamente 1.300 soldados del regimiento 1° de infantería de línea del Cusco, veterano del teatro de guerra en el Alto Perú frente a los patriotas argentinos.

El 10 de marzo ambas fuerzas quedaron frente a frente encontrándose separadas por el rio Llalli (tributario del río Ayaviri) que se encontraba crecido por las recientes lluvias, el 11 de marzo pasado el mediodía, el brigadier Ramírez condujo personalmente a sus soldados, con los fusiles y cartucheras sobre la nuca a través del río Llalli, finalmente lograron alcanzar la otra orilla, el combate se dio, donde inclusive participaron arrieros y rabonas, la desorganización de los rebeldes facilitó el avance realista, además la inactividad del regimiento dragones de Tinta, fue determinante para que los patriotas hombres y mujeres indígenas, más de mil fueron cruelmente acribillados, mientras sus líderes capturados. Los prisioneros que cayeron en las manos de Ramírez fueron pasados por las armas, en el mismo campo de batalla; entre los fusilados ese infausto día se contaron el coronel Dianderas, el curaca de Umachiri, el auditor de los independientes, poeta Mariano Melgar y cientos otros más.

Además días después, según el parte realista dado en el cuartel General del Cusco el 21 de abril de 1815, los reos ejecutados fueron Mateo Pumacahua, José Angulo, Vicente Angulo, Mariano Angulo, José Gabriel Bejar, Pedro Tudela, Mateo Gonzales y Manuel Hurtado de Mendoza. Según Tamayo Herrera “La derrota de Umachiri acarreó para los patriotas la muerte, la persecución y la venganza. Los Angulo y Pumacahua fueron ejecutados. Sus parciales conocieron el patíbulo, la prisión o la vida clandestina y la Universidad San Antonio quedó prohibida de conferir grados […]”7

Pero los ideales de la justa causa de la independencia, no habían expirado en Umachiri, más bien continuaron, sobre todo en el altiplano Puneño. Según el parte militar enviado por el coronel realista Francisco De Paula Gonzales al general Ramírez sostiene que “después haber batido el 26 del próximo mayo en las alturas de Paucarcolla a los insurgentes Monroy y Carreri […] y cinco caudillos más, los que han sido fusilados y puesto sus cabezas donde has perpetrado sus crimines”. Es decir el coronel Francisco De Paula Gonzales, realizó una expedición punitiva en Puno, pasó por Paucarcolla, Capachica, Azángaro, Carabaya, Asillo y un sinfín de pueblos, donde lo único que hizo fue asesinar a diestra y siniestra sin dejar prisioneros, los indígenas valientes hasta lo increíble lo esperaron a pie firme, y supieron morir sin armas y con arrogante heroísmo.

CITAS BIBLIOGRÁFICAS
1 ROEL PINEDA, Virgilio “la Independencia: Historia General del Perú”, 1988. “pág. 132
2 GARRET, David “Sombras del Imperio: la nobleza Indígena del Cuzco, 1750 – 1825. Editorial IEP, 2009: 394
3 AVENDAÑO, Ángel “algunos personajes en la revolución de 1814 en el Cusco”. En revista Antoniano Numero 125 Marzo 2014 UNSAAC. Pág. 28 – 29.
4 GARRET, David “Sombras del Imperio: la nobleza Indígena del Cuzco, 1750 – 1825. Editorial IEP, 2009: 393
5 PAREDES PANDO, Oscar “Bicentenario de la rebelión del cusco y la patria insurgente 1814–2014”. En revista Antoniano Numero 125, marzo 2014 – UNSAAC, pág. 46 – 50.
6 TAMAYO HERRERA, José “La Revolución del Cusco de 1814 y la Primera Proclama de la Independencia del Perú”. Pág. 369.
7 TAMAYO HERRERA, José (2010). Historia del Cuzco Republicano, Lima 2010, pág. 29.


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