Titicaca, fuente de vida en el ande


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Escribe: Rolando Waldo Gomez Poma | Sociedad - 26 jun 2016


“Los dos principales factores limitantes de la agricultura en el altiplano son sin duda alguna la seguía y las heladas (VACHER et al.,1987). La presencia de maíz en las orillas del lago Titicaca y de cultivos durante cerca de diez meses por año atestigua condiciones climáticas muy superiores en esta zona que fuera de ella, (…)” Claude Dejoux/Andree Iltis – El Lago Titicaca, síntesis del conocimiento limnológico.

“(…) Una fábula, quento, o sueño de viejas pertenencias al primer Inca Rei Manco Cápac, del modo que tuvo para comencar su reinado y fundar la ciudad real y ymperial del cuzco; por que dice que auiendo aparecido de repente y salido de la gran Laguna de Chucuito llamada de los indios Titicaca con orden y mandato del Sol su padre para que allá fundase la ciudad, silla de su imperio, donde hundiese una varilla de oro de dos palmos de largo y dos dedos de gruesso, (…)” Giovanni Anello Oliva. Historia del Reino y Provincias del Perú.

Desde el limbo de la historia basada en relatos y cuentos, surge la paradójica figura de los nativos Uros, población asentada en un centenar de islas flotantes (hechas a base de totora seca) en el lago Titicaca, aunque existen estudios que datan la existencia de este grupo étnico hacia unos 5500 años Antes de Nuestra Era. Con lo que podríamos deducir que aún existen generaciones de pobladores innatos del Titicaca desde comienzos del periodo pre cerámico.

Al conmemorarse el inicio del Año Nuevo Andino, también se hizo reconocimiento a la época ancestral, las instituciones educativas en general hicieron sus actividades con trascendencia tradicional, el pago a la Santa Tierra y el rito al padre Sol, fueron recapitulados en las comunidades campesinas y en medio del Lago Titicaca, hubo el ritual que identifica a estas poblaciones y es la mimetización con el medio ambiente, no quedan al margen los nativos Uros, que a decir de los resultados científicos sobre análisis de ADN (ácido desoxirribonucleico) son herederos de una tradición viviente, pero falta una verdadera política nacional e internacional de formar núcleos de conservación de estos habitantes, que son categorizados como PRESOLAR o Sobrevivientes a una Sociedad Anterior. Entendiendo que su fuente de vida y cohabitación es el lago y aunque ahora tengan a disposición algunos elementos de la modernidad, estos ciudadanos tienen predilección por vivir de manera primitiva, por lo que sus características de convivencia social permanecen casi intactos.

Según las referencias denotadas del peritaje antropológico de parte de Henry J. Flores Villasante, refiere que “(…) vivían de la caza y la recolección, bajo la difusa claridad de la luna y las estrellas, cobijándose en grutas y cubriéndose con hojas y pieles de animales. Los adivinos predijeron el nacimiento del sol, pero no pudieron precisar por dónde surgiría: ¿por el norte?, ¿por el sur? ¿por el oeste? Para protegerse las chullpas construyeron chozas cuya entrada se abría hacia el este, cuando el sol salió, casi todos murieron quemados por el fuego celeste. Sólo sobrevivieron unos cuantos que se habían refugiado en el lago Ajllata, cerca del río Lauca. (…) también los moratos son chullpa-pucho, descendientes de la humanidad anterior; nacieron de cuatro chullpas (dos masculinos y dos femeninos) que escaparon del incendio primordial y engendraron a los Uros actuales (…)” (wachtel 2001). Entonces estamos hablando de una civilización remota y que por hoy sus habitantes tienen características fisonómicas muy especiales que seguro estamos tiene que seguir siendo investigado por la ciencia.

En el diccionario de la lengua aymara propulsado por Ludovico Bertonio, se puede leer que URU es “una nación de indios despreciados entre todos, que de ordinario son pescadores y de menos entendimiento”. Existiendo varias acepciones con referencia a la verdadera conceptualización del URO, aunque existen tratadistas que definen la raíz de esta palabra que posiblemente provendría del URI que significa indómito, chúcaro, bravo, existiendo también la denominación de los “hombres de agua”. Pero a ciencia cierta casi todos los estudios realizados tienen como punto de partida los mitos y las leyendas, uno de los aspectos negativos para los historiadores (en sus diferentes especializaciones) es la forma de vida de este pueblo étnico, siendo su primera característica la convivencia con la mama cocha (lago) no lograron desarrollar el dominio de la piedra, arcilla, oro y otros elementos, o si lo hicieron ,hoy existen escasos vestigios que seguramente están en las profundidades del lago.

El idioma, forma de comunicación, interpretación de la realidad, es sin lugar a dudas la Lengua, aunque estos pobladores ahora se mimetizaron con la modernidad, en el entendido de que podemos identificar a pobladores Uros que hablan sin mucho esfuerzo más de cinco idiomas, los hay también aunque son pocos, los que se comunican exclusivamente con el idioma aymara o quechua, entonces, según investigaciones realizadas con respecto al idioma Uro, se conoce que fue el Chipaya o la conocida lengua de los hombres del lago, a decir del reconocido lingüista Cerrón Palomino el último nativo Uro que habló fluidamente el idioma ancestral de esta etnia murió en el año 1970, pero algunos nativos interesados en su cultura ahora tratan de hablar en este idioma perdido, aunque sin éxito.

En tiempos de modernidad, por el crecimiento poblacional geométrico y su constante intercambio cultural con la industria sin chimeneas, este cuerpo étnico aborigen, ya se ha trasladado a la tierra (centro poblado de Uros Chulluni) porque sienten que sus necesidades se hacen más latentes, como el acceso a la educación y ya lograron construir sus modernas habitaciones con material de concreto, no dejando de lado sus islas, donde ellos obtienen sus ganancias y es uno de los principales motores del desarrollo de la industria del turismo en Puno, siendo una de las características principales la forma como se lograron acomodar en las extensas áreas de totora seca. “(…) Amontonaron totora seca haciendo enormes pontones sujetos con piedras a manera de anclas, sobre esos montones hace un toldo de quesana, o sea, cortinas de cañas de totora seca y viven de la pesca y de la caza, durante todo el año, al abrigo de los totorales (…) los uros de Ccapi (…) viven una vida de libertad salvaje, lejos de todo comercio humano, criando cerdos y procreando”. Emilio Romero Padilla. Monografía del departamento de Puno.

Entonces, el Estado Peruano debe tomar todas las previsiones que el caso requiere para que los usos y costumbres de estos hermanos nativos Uros consoliden su subsistencia para la posteridad, aunque no debemos dejar de lado la ciencia y la tecnología. Al celebrar el Día del Campesino, se dejó de lado a este grupo étnico cultural, porque son una población reducida y si no se aprueban leyes que favorezcan la subsistencia de estos nativos, lamentablemente estaremos perdiendo un eslabón más de nuestra identidad andina. A nivel mundial, diversos organismos con vinculatoriedad legal ya emanaron leyes para que lo étnico tenga un tratamiento especial y este precepto es reconocido como los derechos de las minorías frente a las mayorías, además de regular las formas de convivencia armoniosa, porque cada quien aporta su conocimiento para el beneficio de los otros y al ser explotados de manera coherente siempre será parte de un potencial flujo de turistas nacionales y extranjeros.


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