Carta a Mario Vargas Llosa
Francamente, no me ha sorprendido que hayas pedido que los peruanos votemos, en la segunda vuelta electoral, por Keiko Fujimori Iguchi. Lo primero que debo pedirte públicamente es que vengas al Perú a votar para ser coherente entre lo que dices y haces. Deberías venir para exponer y defender tus ideas.
Qué fácil es llamar para que voten por Keiko Fujimori. Pero si tú no votas por la edad que tienes, ¿cómo se te ocurre llamar “mal menor” a la candidatura de Fujimori? Como si no tuviéramos memoria histórica, capacidad crítica y amor al Perú. Escribir desde Madrid para defender a una persona rapaz, amoral e ideológicamente huérfana, mejor dicho, por esa dinastía delincuencial que tanto combatiste, resulta aberrante. Una pregunta que llega sola es: ¿Mario, en qué momento te jodiste?
Lo peor es que además de habernos jodido con tus recomendados políticos y constantes como desacertadas opiniones, todos los mandatarios que cobijaste están procesados por ladrones. Y ahora pretendes jodernos mucho más todavía. Bueno sería que te jodas solo. Pero no, quieres que el Perú se joda otra vez. Pero ahora mucho más. De modo que yo sí te pido: No jodas, Mario. Recapacita, no es tarde. Si no lo haces, por lo menos cállate y no jodas. Si quieres joderte, jódete solo. No nos jodas a nosotros que ya tenemos bastante de habernos jodido.
Tal parece que te has olvidado que tu patrocinada está procesada por varios delitos: La fiscalía ha demostrado que Fuerza Popular es una organización criminal. El juez Carhuancho pidió prisión preventiva para tu candidata por presunta cabecilla y recibir miles de dólares de Odebrecht. Es una organización mafiosa conformada por Vicente Ignacio Silva Checa (asesor oculto vinculado a Vladimiro Montesinos), Pier Paolo Figari Mendoza y Ana Rosa Herz. En cuanto a los aportes de los cócteles, está demostrado que todo fue una farsa. Fuerza Popular blanqueó dinero de origen ilícito para las campañas electorales de 2011 y 2016. Se trata de S/ 4 millones 383 mil 591. Keiko Fujimori, como presidenta del partido, es responsable de los actos delictivos. Se ordenó al congresista Rolando Reátegui consignar aportantes falsos. Basta, es un tema muy conocido.
¿De dónde han emergido los votos para Pedro Castillo? De varios segmentos concretos: trabajadores mineros y sus familias. El canon que pagan las mineras al Estado como a las comunidades campesinas es un engaño. Han votado por Castillo profesores de primaria y secundaria con sueldos miserables. Campesinos empobrecidos por el sistema neoliberal. Los jóvenes del Bicentenario. Las familias pauperizadas, como consecuencia de los desaciertos y falacias de Vizcarra y Sagasti. Esa votación no cambiará, más bien crecerá en la medida que sigan atacando con falacias a Castillo; nadie cree en el poder mediático, desprestigiado por tanta corrupción, manipulación y chantaje. El terruqueo por ser una impostura le dará más votos, ya verás.
No olvido, Mario, las entrevistas que te hice para la Revista “Oiga”, cuyo director era Francisco Igartúa. En ese tiempo eras un revolucionario doctrinario, “convicto y confeso”. Hablamos sobre Carlos Oquendo de Amat y sugeriste que escribiera su biografía. Y así lo hice. Jamás iba a imaginar que el tiempo y necesidad de pertenecer a la clase dominante, te cambiaría tanto. Debo decir, además, que en mi libro “Los abismos de Vargas Llosa” (Editorial Cultura Peruana, Lima, 2017), he demostrado tu militancia comunista en el Grupo Cahuide, cuando eras estudiante cachimbo en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Sé por un amigo común que dijiste: ¿De dónde habrá sacado José Luis Ayala tanta información?
En fin, deberías venir para defender lo indefendible. Para demostrar que tienes razón y te has propuesto joder una vez más al Perú. Ahora sí: tu opinión ha sido muy mal recibida, pero celebrada por la derecha cavernaria, incapaz de haber forjado una República, una sociedad menos pobre y angustiada. Pero si quieres joderte otra vez, jódete solo. No comprometas a las grandes mayorías. Jódete y no nos jodas a nosotros. Para ti es bien fácil joder, pero todo tiene su límite. Como sigas jodiendo, nadie leerá tus libros. Entonces, no jodas.
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