La Universidad Nacional de Juliaca, la esperanza de un pueblo


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Escribe: Edwin Catacora Vidangos* | Educación - 17 jul 2016


Han sido muchas las luchas que este pueblo pujante, valeroso y emprendedor, ha efectuado para lograr una universidad nacional. La historia en este pueblo se ha escrito con sangre, sufrimiento y traición, y eso no puede quedar en el olvido.

En 1955, el Dr. Pedro Urday Zúñiga, en compañía del Concejal, señor Félix Alata Pari, viajaron a Lima para solicitar la reapertura de la Universidad creada por Ramón Castilla en 1856, y desde entonces se inició en la región Puno una lucha incesante por lograr una universidad nacional. Fueron muchos los que lucharon por ella; así, José A. Encinas, Alberto Catacora Pino, Carlos A. Barreda y Francisco Tamayo, Teófilo Monroy Solórzano, Fernando Manrique Enríquez, Róger Cáceres Velázquez, Jesús Arguedas, Julio Briceño y Enrique Torres Belón, presentaron los proyectos para dicha creación, incluso la Provincia de San Román se sumó a esta lucha; el proyecto de Torres Belón fue aprobado, esta universidad se reaperturó con el nombre de Universidad Técnica del Altiplano, a la que se le asignaron los presupuestos más altos para su reinicio, así como muchísimos predios, como consta en su artículo 3; esta ley contemplaba apenas 02 becas para cada provincia, entre ellas San Román.

El acceso a una educación universitaria, el crecimiento de San Román, la ausencia de desarrollo, hicieron que la familia Cáceres Velásquez cree la Universidad Andina, la misma que debía satisfacer el deseo de la población, de lograr para sus hijos esta educación superior; se recibieron donaciones por parte del Estado, así como los terrenos y hasta presupuesto para la construcción de sus primeros ambientes; sin embargo, su carácter de “Universidad Privada” hace que quienes no posean los recursos económicos suficientes no puedan acceder a ningún tipo de educación, es por ello que la gran mayoría de quienes pertenecemos al pueblo veamos alejados estos anhelos, apenas nuestros esfuerzos pueden cubrir nuestras necesidades básicas. En ese sentido, la frustración fue en aumento, generando así un malestar social que día a día nos hace presa de la continua violencia social y simbólica de nuestra sociedad.

La Universidad Nacional de Juliaca fue creada el 20 de julio del 2007 por ley Nº 29074 y publicada el 25 de julio, con el fin de satisfacer la demanda de la población de San Román y la región Puno; somos conscientes que no nacimos con un gran presupuesto, ni los bienes que le fueron asignados a la UNAP, ni los donativos hechos a la UANCV; sin embargo, nuestra gestión, luego de sopesar por muchos problemas generados por las comisiones anteriores, ha logrado su puesta en funcionamiento; el esfuerzo continuo e indesmayable se ve ahora en nuestros estudiantes, ya que contamos con 800, a la fecha.

Hubo una época de engaño, en que ninguna Comisión Organizadora trabajó realmente, podríamos decir con pruebas en mano, que solo se dedicaron a enriquecerse, un tiempo en que se jugó con las expectativas de la población de Juliaca, y nosotros le dijimos “basta”. De eso son testigos ustedes; las instancias legales correspondientes se harán cargo de quienes defraudaron no solo a Juliaca, sino al Estado en general. Desde que asumimos la responsabilidad de organizar esta Universidad el 17 de mayo del 2012, junto al entonces Presidente, el Dr. Oswaldo Luizar Obregón; el Vicepresidente Administrativo, el Dr. Eusebio Benique Olivera, y quien ahora escribe esto, junto a nuestra naciente comunidad universitaria, no hemos parado hasta ponerla a funcionar; no ha sido fácil, ya que no nos dejaron ningún documento, ninguna gestión, vaciaron el poco presupuesto que el Estado asignó a esta universidad; pero el resultado de nuestro trabajo y de nuestro esfuerzo está aquí, en estos ambientes, en el espíritu de nuestros estudiantes, en los pabellones que se están construyendo, en los laboratorios que se implementarán en poco, en la labor docente de nuestros maestros, en el éxito rotundo de nuestros exámenes de ingreso, en las continuas evaluaciones que semestralmente hemos ido aprobando ante los órganos evaluadores correspondientes. Hoy podemos decir con orgullo que somos la primera universidad entre las recientemente creadas, así lo demuestran nuestras certificaciones, y con estos resultados aseguramos que nadie, como maliciosamente hizo correr el rumor, nos va a parar; estamos en camino a la calidad y a una acreditación académica y social. Somos una universidad pública, y nos hemos comprado el pleito de lograr junto a nuestra comunidad universitaria el desarrollo de Juliaca; hemos iniciado un nuevo proceso, una etapa que tiene que ver con el compromiso real con el desarrollo de Juliaca, y en esta etapa nos acompañan los Dres. Roxana del Carmen Medina Rojas (vicepresidente académico) y Marcelino Aranibar Aranibar (vicepresidente de investigación).

Una universidad pública es una universidad que no tiene un dueño con intereses particulares, orientaciones políticas, ni concepciones religiosas, doctrinas o ideologías particulares; nuestra única ideología y fin es el desarrollo de conocimiento y a través de ello lograr desarrollo social, económico, humano para esta región. La universidad pública es la universidad que es de todos.

Estas necesidades nos llevan a plantearnos una serie de interrogantes sobre las actuales funciones de las universidades públicas y su sistema de gobierno, a la que nuestra universidad ha respondido con eficiencia, adelantándose a la nueva ley universitaria, ya que la tan ansiada acreditación que otras universidades buscan a través de sendos procesos de autoevaluación y certificación de pares nacionales e internacionales ya se viene trabajando continuamente en el interior de nuestra universidad, la misma que pronto obtendrá el licenciamiento. Tal es así que nuestros convenios suscritos con universidades como la Cayetano Heredia, Universidad Agraria la Molina (en el ámbito nacional), y las universidades de Veracruz y la Universidad Federal de Integración Latinoamericana (en el ámbito internacional), nos permitirán medir nuestros estándares en investigación y en transferencia de conocimientos. Esto definitivamente es un paso a nuestro nacimiento como universidad acreditada, como lo han demostrado nuestros estudiantes que obtuvieron la beca Presidente de la República y ahora se encuentran continuando sus estudios en Francia.

Nos debemos al pueblo, sin el pueblo no somos nada, no existiríamos sin él; han sido muchas las luchas que Juliaca ha emprendido para que finalmente este largo sueño de tener una Universidad Nacional se concretice y el compromiso de la sociedad civil sigue latente; nosotros somos una universidad del pueblo, nuestros estudiantes pertenecen a los sectores más pobres y que estuvieron postergados, sin acceso a una educación universitaria, y para ellos debemos orientar nuestro esfuerzo, estamos en la obligación histórica de brindarles calidad en todos los sentidos y por todos los medios. Es intensa la preocupación de los dirigentes sociales y políticos, la gran expectativa que este pueblo tiene sobre nuestra universidad nos obliga a no traicionar a los intereses sociales. Nuestra función es generar conocimiento para el cambio de nuestra sociedad, hoy Juliaca tiene una Universidad Nacional que va en crecimiento, porque “a nosotros no nos para nadie”; estamos obligados a seguir avanzando hacia el futuro, a contribuir a resolver los problemas que nos aquejan y para ello se ha iniciado la construcción de una moderna infraestructura, con aulas, laboratorios, bibliotecas y demás servicios para todas nuestras carreras, que acogerán a nuestros estudiantes, dándoles calidad, como ocurre en las universidades del primer mundo, ya que ahora contamos con una moderna edificación y también con unos bien dotados laboratorios.

Es menester mencionar que hace apenas unos cuantos días los vecinos del Barrio Santa Catalina nos hicieron una donación de terrenos, por lo que estamos agradecidos por las donaciones y la infraestructura donada, donde estamos forjando el futuro. Esta universidad, que es del pueblo, va a formar a sus hijos, quienes harán que esta tierra sea un mejor lugar para vivir; estamos seguros que ellos generarán nuestro desarrollo, en ellos colocamos nuestros esfuerzos y nuestras esperanzas.

(*) Actual presidente de la comisión organizadora de la UNAJ.

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